Un conducto flexible no aislado es un conducto liviano y versátil que se utiliza principalmente para mover aire en sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC). Su construcción central generalmente consiste en una bobina de alambre helicoidal (generalmente hecha de acero galvanizado o plástico) laminada entre dos capas de película o lámina de poliéster duradera, formando un tubo plegable pero que conserva su forma.
Características y aplicaciones clave:
Su principal ventaja es el bajo costo y la flexibilidad, lo que permite una fácil instalación alrededor de obstáculos en espacios reducidos donde los conductos rígidos no son prácticos. Está diseñado para la transferencia de aire en espacios acondicionados, lo que significa que el entorno circundante ya está a la temperatura deseada o cerca de ella. Las aplicaciones comunes incluyen la conexión de respiraderos terminales a líneas troncales principales dentro de falsos techos o cavidades de pared, y para sistemas de escape como respiraderos de secadoras (utilizando materiales retardadores de fuego específicos).
Limitaciones cruciales:
Es importante destacar que carece de aislamiento térmico y barrera de vapor. Por lo tanto, NO es adecuado para espacios no acondicionados como áticos o sótanos, ya que puede provocar una pérdida importante de energía por transferencia de calor y provocar problemas de condensación. Su superficie también puede resultar ruidosa si las velocidades del flujo de aire son demasiado altas.
En resumen, este conducto es una solución económica para recorridos de flujo de aire interiores cortos donde el control de la temperatura del aire dentro del conducto no es una preocupación. La aplicación adecuada es clave para la eficiencia del sistema y para prevenir problemas de humedad.